El método ALARM se basa en un cuestionamiento sistémico estructurado en siete, y luego ocho categorías de factores contributivos. Su interés radica menos en la cuadrícula en sí que en la rigurosidad del proceso de investigación que impone: cronología de los hechos, entrevistas no culpabilizadoras, cruce de niveles de análisis. Aquí detallamos los puntos metodológicos que condicionan la calidad de un análisis ALARM, en particular aquellos que las fichas de procedimiento estándar no desarrollan.
Transformar las causas identificadas en acciones trazables con la cuadrícula ALARM
El problema no se encuentra en la identificación de los factores contributivos, sino en la fase posterior: la traducción de estos factores en acciones correctivas seguidas.
La cuadrícula ALARM identifica categorías (paciente, profesional, equipo, tareas, entorno, sistemas de información, organización, contexto institucional). Cada categoría puede hacer emerger varios factores contributivos. La trampa clásica consiste en listar estos factores sin asociarles un responsable, un plazo y una modalidad de seguimiento.
Un ejemplo de cuadrícula del método ALARM operativo, por lo tanto, incluye tres columnas adicionales en comparación con los modelos habituales: acción correctiva, piloto designado, indicador de seguimiento. Sin estas columnas, el análisis sigue siendo un ejercicio documental sin efecto en la seguridad de los cuidados.
- Acción correctiva: formulada de manera accionable, no en forma de deseo vano (“reforzar la comunicación” no es suficiente, “establecer un briefing de 5 minutos antes de cada cambio” es aprovechable)
- Piloto designado: una persona nombrada, no un servicio o una función genérica
- Indicador de seguimiento: un criterio medible que permite verificar la implementación efectiva a tres meses, seis meses
La ficha HAS lo precisa: el tratamiento de los riesgos, el seguimiento y la sostenibilidad de los resultados son parte integral del enfoque. El análisis ALARM no es un ejercicio aislado dedicado a un incidente único.

Cuestionamiento sistémico ALARM: superar el factor profesional
La mayoría de los análisis de campo se detienen en los factores relacionados con el profesional directamente involucrado. Este es el sesgo más frecuente y más dañino. El método ALARM ha sido precisamente diseñado para evitar este callejón sin salida, apoyándose en el modelo de Reason (defensa en profundidad).
Cada barrera de seguridad que ha cedido debe ser interrogada, no solo el gesto final. Un cuestionamiento limitado al profesional produce conclusiones del tipo “error humano”, que no conducen a ninguna acción estructural.
Factores de equipo y factores organizacionales
Los factores relacionados con el equipo (comunicación, supervisión, distribución de roles) y los factores organizacionales (protocolos, carga de trabajo, gestión de horarios) son los que revelan más palancas de mejora.
El cuestionamiento debe llevarse a cabo de manera sistemática para cada categoría, incluso cuando la causa parece evidente desde las primeras investigaciones. Una causa “evidente” casi siempre oculta factores latentes situados aguas arriba en la cadena organizativa.
Factores relacionados con las tareas y el entorno de trabajo
Las tareas a realizar (legibilidad de los protocolos, accesibilidad de la información, complejidad del procedimiento) y el entorno (ergonomía del puesto, interrupciones, ruido, iluminación) a menudo están poco documentados. La cuadrícula ALARM impone explorarlos, lo que supone entrevistas con los profesionales presentes en el momento del evento, no solo con la dirección.
Cuadrícula ALARM práctica: estructura de una tabla aprovechable en CREX o RMM
El método ALARM puede implementarse en un marco formalizado (RMM, REMED, CREX) o de manera autónoma. En ambos casos, la cuadrícula debe ser una herramienta de trabajo colectivo, no un formulario administrativo.
| Categoría de factores | Preguntas clave | Factor identificado | Acción correctiva | Piloto |
|---|---|---|---|---|
| Paciente | Estado clínico, comprensión, adhesión al cuidado | – | – | – |
| Profesional | Competencias, fatiga, carga cognitiva | – | – | – |
| Equipo | Comunicación oral y escrita, supervisión | – | – | – |
| Tareas | Protocolos disponibles, legibles, actualizados | – | – | – |
| Entorno | Material, locales, interrupciones | – | – | – |
| Sistemas de información | Acceso a los datos, alertas, interoperabilidad | – | – | – |
| Organización | Horarios, carga de trabajo, recursos | – | – | – |
| Contexto institucional | Política de calidad, cultura de seguridad, restricciones presupuestarias | – | – | – |
Esta tabla se completa en sesión colectiva. Cada fila se aborda incluso si no se identifica ningún factor para la categoría, lo que atestigua el carácter exhaustivo del análisis. Una casilla vacía tras la investigación es mejor que una casilla ignorada.

Retroalimentación de la experiencia ALARM: integrar el análisis en un enfoque continuo
El análisis de un evento adverso mediante el método ALARM solo tiene valor si alimenta una retroalimentación de experiencia compartida. La HAS inscribe este análisis en un enfoque más amplio de gestión de riesgos, no como un ejercicio puntual desencadenado por un incidente.
Dos condiciones hacen que esta retroalimentación de experiencia sea realmente útil:
- La restitución anonimizada de los resultados a todo el equipo involucrado, no solo a los directivos o al comité de calidad
- El seguimiento a plazo fijo de las acciones correctivas decididas, con un punto formal en CREX o en reunión de servicio
- El archivo estructurado de las cuadrículas completadas, que permite identificar recurrencias entre eventos distintos a lo largo de varios meses
El objetivo no es multiplicar los análisis, sino llevar cada uno a cabo con suficiente profundidad para que produzca cambios organizacionales medibles. La HAS lo recuerda: elegir un método conocido y dominado por el equipo cuenta más que la elección del propio método. ALARM funciona cuando el equipo lo asume como una herramienta de mejora, no como una obligación documental.



